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Las aves del Valle, mes a mes

Las aves del Valle mes a mes — Bentsen, Santa Ana, el mirador de Roma y South Padre. Con niños, temprano y sin complicarse: qué llevar y cómo hacerlo bien.

No necesitas telescopio, ni binoculares caros, ni saberte los nombres. Necesitas un sábado en la mañana, temprano, y ganas de caminar despacio con los niños.

El Valle es uno de los mejores lugares de Norteamérica para ver aves, y no es suerte, es geografía: aquí se juntan dos rutas migratorias y la región queda en el borde norte de un rango subtropical, así que hay aves que no se dan en ninguna otra parte de Estados Unidos y aquí se dan normal, en el monte de aquí, en los senderos de aquí. Hay gente que se viene de otros países nada más por esto. Y a nosotros nos queda a veinte minutos.

Los lugares

  • Bentsen-Rio Grande Valley State Park, en Mission — es la sede del World Birding Center y el sitio ancla de la región.
  • Santa Ana National Wildlife Refuge, en Alamo — monte viejo a la orilla del río, y de los tramos más famosos del país para ver aves.
  • El mirador de Roma — río arriba, en la barranca, con una vista del río que da aves que más abajo no vas a ver.
  • South Padre — otro mundo completamente: costa, humedal y playa, y el mejor lugar durante la migración de primavera.

Casi todos quedan a menos de una hora unos de otros, porque el Valle es un solo corredor a lo largo del río.

Háblales antes de irte: es una llamada y te ahorra el corajito en la caseta.

Por qué está aquí y no en otro lado

El monte espinoso que queda a la orilla del río es lo último que sobrevive de un ecosistema que antes cubría el Valle entero. Lo que ves en Santa Ana o en Bentsen no es un parque que alguien plantó — es lo que quedó. Por eso bajan aves que no llegan a ningún otro estado, y por eso los sitios se ponen serios con eso de no salirse del sendero.

De noviembre a febrero — la temporada buena

Es cuando más hay y cuando mejor se camina, porque no pega el sol. Llegan los patos y las aves de invierno, y las de aquí andan tranquilas y a la vista. También es cuando los sitios sacan más caminatas guiadas, que es la mejor manera de empezar, porque alguien te va diciendo qué estás viendo en lugar de que adivines.

Las que son de aquí y andan todo el año son las que enganchan a los niños, porque son grandes, ruidosas y de colores. En los letreros y en las listas de los sitios vienen con su nombre en inglés: green jay, great kiskadee, plain chachalaca, Altamira oriole, golden-fronted woodpecker. No son rarezas. Están en el estacionamiento.

De marzo a mayo — la migración de primavera

Pasan en oleadas las aves que cruzan el Golfo. Y en la costa se pone bueno de verdad: cuando el tiempo les pega de frente a las que vienen llegando sobre el agua, se bajan en la primera tierra que encuentran, y esa tierra es South Padre.

Son también las semanas en que anidan las de aquí, así que hay nidos y pollitos. Con niños, eso es lo que jala.

De junio a agosto — el calor manda

Sí se puede, pero con la regla del calor: antes de las diez de la mañana o después de las siete de la noche, y no hay tercera opción. En agosto, mejor a las siete de la mañana y para las nueve ya de regreso en la troca con el aire puesto.

Lo bueno del verano son los pollitos y que los senderos están vacíos. Lo malo es todo lo demás. Lleva más agua de la que crees que necesitas, y no la dejes en la troca.

De septiembre a noviembre — las rapaces y las mariposas

Y el otoño es de las mariposas. El Texas Butterfly Festival, con base en Bentsen en Mission, hace excursiones guiadas durante el pico de la migración. Para ir con niños chiquitos, esto sale mejor que las aves: las mariposas se quedan quietas, están a la altura de ellos, y no hay que enseñarle a nadie a usar binoculares.

Cómo hacerlo que funcione con niños

  • Temprano. No a las diez. A las siete y media ya andas allá.
  • Tramos cortos. Media hora de sendero y una banca. Nadie de seis años camina dos millas por gusto.
  • Que ellos vean primero. Unos binoculares baratos para ellos valen más que unos buenos para ti.
  • Contar, no identificar. "¿Cuántas azules viste?" funciona. Decirles el nombre completo en inglés, no.
  • Baño antes de entrar al sendero. Eso no se explica, se sabe.

Qué llevar

Agua. Gorra y bloqueador todo el año, hasta en enero. Zapato cerrado — aquí es monte con espinas, no es pasto. Repelente. Binoculares si tienen; y si no, también se ve mucho a simple vista. Y algo de comer.

Las reglas del lugar

No te salgas del sendero. Habla bajito. No tapes el camino con el telescopio de alguien más ni te pares enfrente del que llegó primero. Cierra cada portón atrás de ti.

Lo bueno de esto no es el pájaro raro. Es que un sábado en la mañana, temprano, con la lonchera y los niños, sale barato y sale bien — y eso lo tenemos aquí a la mano y casi no lo usamos.

Te avisamos cuando abramos

Un solo aviso cuando salgamos. Nada más, y nada que se le venda a nadie.

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