Ya sabes lo que es una jamaica. El problema no es ese. El problema es que no hay dónde ver cuál hay este fin de semana.
Por si llevas años sin ir, o por si te tocó crecer del otro lado del Valle: la jamaica es la kermés de la parroquia. Puestos de comida, juegos para los niños, rifa, y música en la tarde-noche, todo en el terreno de la iglesia y todo montado por voluntarios. Entrar es gratis y no hay que ser de la parroquia, ni que te inviten. Es un evento abierto y de eso se trata: que llegue toda la gente que se pueda y deje algo.
Cada grupo agarra un puesto y cocina. Lo que se junta es para la parroquia: el techo, el salón, la van, una beca. No hay promotor, no hay renta de salón y no hay nadie sacando ganancia, y por eso la comida está buena y barata y nadie te anda queriendo vender de más.
Jamaica, kermés y venta de plates no son lo mismo. La kermés es prácticamente el mismo evento, más seguido de escuela y un poquito más formal — nosotros las juntamos porque para el que va, es la misma salida. La venta de plates sí es otra cosa: es un solo platillo, casi siempre domingo en la mañana, casi siempre barbacoa, menudo o brisket, para llevar, y casi siempre se acaba antes de las once. Otro evento, otro plan, y los dos hay que saberlos.
Cuándo son. Todo el año, pero de septiembre a noviembre es la temporada fuerte, y octubre es el mes con más. Muchas parroquias la hacen cerca de la fiesta de su santo patrono, y por eso andan repartidas en el calendario en lugar de caer todas juntas. Lo normal es sábado en la tarde hasta la noche, o domingo después de la última misa de la mañana.
Qué cuesta. Entrar, casi siempre nada. Pagas por lo que agarras en cada puesto, y los precios están puestos para que le alcance al barrio, porque el barrio es el que va. Muchas jamaicas trabajan con boletos: compras una tira en la mesa de la entrada y los cambias en cada puesto. Lleva efectivo y billetes chicos. Ya hay puestos que pasan tarjeta; no cuentes con eso.
Cómprale a la rifa. La rifa es de donde de verdad sale el dinero, no es un adorno.
Qué vas a comer. Gorditas, tacos, tamales, elotes, fideo, aguas frescas, funnel cakes y raspas para los niños. Si hay parte de mañana, barbacoa o menudo. No cenes antes de ir.
Cómo se va poniendo. Temprano es comida, juegos y las sillas plegables de los abuelitos. Conforme baja el sol se llena. En la noche es la música — muchas veces un conjunto, a veces un DJ — y la rifa ya casi al final. La gente se queda tarde. Es de todas las edades, y los últimos bailando suelen ser los más grandes.
Qué llevar. Efectivo en billetes chicos. Gorra y bloqueador en septiembre y octubre, que a las cuatro de la tarde todavía pega. Y paciencia para el estacionamiento.
Siete cosas que no se hacen.
1. Entra y ya. No hay boleto de entrada, no hay lista, no hay forma equivocada de llegar. 2. No regatees. En la pulga sí, en la jamaica no — el precio es la cooperación. 3. Cómprale a la rifa. Ahí está el asunto. 4. Efectivo, billetes chicos. Cada puesto es una señora con una caja de zapatos y no hay cambio de cincuenta. 5. Estaciónate en la calle y no tapes la entrada de una casa. Los vecinos ahí viven todo el año. 6. Lleva a los niños. El evento está hecho para ellos. 7. Llévate un plate. En casi todos los puestos te lo empacan, y alguien te va a preguntar si quieres uno para tu mamá.
Por qué no se encuentran en internet. Una jamaica se anuncia con un cartel amarrado a la cerca de la iglesia, un aviso desde el púlpito, una hoja en el boletín del domingo, y si acaso un post de una página de Facebook con cuatrocientos seguidores. Ninguna parroquia tiene presupuesto de publicidad ni quién le mueva la página, y ninguna plataforma nacional de eventos ha oído la palabra en su vida. Ese hueco no es chiquito: es el tipo de evento más nuestro que hay, y es casi invisible para cualquiera que no esté ya parado en el estacionamiento correcto.
Ese hueco es la razón por la que existe este sitio. Cuando abramos, las jamaicas de los cuatro condados van a estar aquí por ciudad y por fecha, en español y en inglés, y con lo gratis marcado — porque casi todas lo son.